¿Te acuerdas de aquellos años, no tan lejanos, en los que las tardes se llenaban de niños jugando en la calle? ¿o cuando era sábado o domingo e ibas a la plaza a ver como jugaban los mayores a los Mirlos o el Canuto? El juego tradicional está hecho de emociones, de recuerdos, risas, gritos, alguna que otra pelea, convivencia y, en definitiva, ha acompañado y ayudado a las personas en su crecimiento personal durante muchas generaciones.
Muchos de estos juegos están inmersos en lo que, hasta hace pocos años, ha sido un medio de vida: la agricultura, la ganadería y la silvicultura. Así, nos encontramos lanzando tejos, apuntando a mirlos, o al canuto, corriendo, estirando al garrote, saltando a la cuerda y, en definitiva, haciendo ejercicios que ayudan al fortalecimiento corporal.
Sin embargo, actualmente, el increíble cambio que se ha producido en nuestra sociedad hace peligrar la transmisión oral de estos juegos, y la falta de disponibilidad de espacios impide, en muchas ocasiones, que se pueda seguir jugando. Además, las nuevas tecnologías están relegando a un segundo plano el ocio de la calle y la cultura lúdica compartida.
Es por ello que desde el Mas de Noguera, queremos ayudar a recuperar estos juegos tradicionales, a través de la creación de espacios y materiales que hagan resurgir ese conjunto de sensaciones y que pueden disfrutar tanto jóvenes como mayores: unos aprenden, otros recuerdan, y la intención es que todos jueguen.
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