La trufa
Desde que en los años 50, en Pina de Montalgrao descubrieron que en las raíces de sus encinas crecían trufas de forma natural, la recolección de este curioso hongo comenzó a formar parte del calendario anual de actividades agrarias que se desarrollan en este municipio del interior de Castellón.

La trufa negra (Tuber melanosporum), la especie más abundante en la zona, es uno de los productos gastronómicos más apreciados en la actualidad, siendo habitualmente empleada en la alta cocina, ya que su intenso aroma aporta un toque distintivo a los platos que acompaña, es por ello que también se la conoce como el diamante negro de la cocina.

Estas propiedades culinarias, unidas a la escasa producción y delicada recolección otorgan a la trufa negra un elevado valor económico. Es por esta razón que su recolección y venta supusiera una interesante fuente de ingresos económicos para los agricultores de la zona; lo cual provocó durante los años siguientes una sobreexplotación de los truferos naturales que desencadenó una notable recesión de éstos.

Sin embargo, desde hace unos años y motivados por esta alta rentabilidad, los agricultores de Pina de Montalgrao, decidieron convertir parte de los terrenos que tradicionalmente habían sido destinado al cultivo del cereal, el más importante de la zona, a la plantación de encinas truferas, con la intención de convertir la truficultura en uno de los motores económicos de la población. Hoy en día esta zona y Serafín, truficultor y guía de la actividad, son un referente en el cultivo de la trufa para toda España.








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